sábado, agosto 30, 2014

Y a veces...

Alguien me dijo al comienzo de este año que uno debía contar siempre las Bendiciones y no las Desgracias, cantar canciones de Amor y no de Despecho, dar gracias por lo Bueno y lo malo y apartar los lamentos.

Para los que por x circunstancia estamos lejos de la casa, fuera de nuestros países de origen, lejos de la familia y amigos de toda la vida, con un idioma diferente, con costumbres y formas de ver la vida tan diferentes, donde nos toca empezar de cero y por momentos la soledad opaca cualquier experiencia buena que estés teniendo, es difícil  continuar el camino sin preguntarte algunas veces: en verdad vale la pena?
Mi abuela materna (mi Ita) tenía una expresión que ahora vengo a entender: “llena de almas y muerta de miedo”. Y la decía mucho cuando había gente (o mucha gente) y nadie la ayudaba o nadie le prestaba atención. Es extraña esa sensación de estar acompañado pero sentirte solo.

Hoy hace un año murió la nonna, hoy no voy a estar en la misa que le harán, no podré estrechar la mano de mi papá ni tampoco abrazar al nonno…Hace unas semanas nació mi sobrino y tampoco estuve… Así es cuando estás lejos, se te pasan momentos especiales, cumpleaños, graduaciones, nacimientos etc etc, que tienes que vivirlos a través de las palabras de otros, de las fotos que te envían y que ansías con desenfreno y prefieres pensar que estuviste un poquito cerca…


Si, el corazón está por allá y a veces vuelve, y ya no eres un cuerpo sin alma… 

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