Alguien me dijo al comienzo de este año que uno debía
contar siempre las Bendiciones y no las Desgracias, cantar canciones de Amor y
no de Despecho, dar gracias por lo Bueno y lo malo y apartar los lamentos.
Para los que por x circunstancia estamos lejos de la
casa, fuera de nuestros países de origen, lejos de la familia y amigos de toda
la vida, con un idioma diferente, con costumbres y formas de ver la vida tan
diferentes, donde nos toca empezar de cero y por momentos la soledad opaca
cualquier experiencia buena que estés teniendo, es difícil continuar el camino sin preguntarte algunas
veces: en verdad vale la pena?
Mi abuela materna (mi Ita) tenía una expresión que ahora
vengo a entender: “llena de almas y muerta de miedo”. Y la decía mucho cuando
había gente (o mucha gente) y nadie la ayudaba o nadie le prestaba atención. Es
extraña esa sensación de estar acompañado pero sentirte solo.
Hoy hace un año murió la nonna, hoy no voy a estar en la
misa que le harán, no podré estrechar la mano de mi papá ni tampoco abrazar al
nonno…Hace unas semanas nació mi sobrino y tampoco estuve… Así es cuando estás
lejos, se te pasan momentos especiales, cumpleaños, graduaciones, nacimientos
etc etc, que tienes que vivirlos a través de las palabras de otros, de las
fotos que te envían y que ansías con desenfreno y prefieres pensar que
estuviste un poquito cerca…
Si, el corazón está por allá y a veces vuelve, y ya no
eres un cuerpo sin alma…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario