
¿No se convierte la verdad en enemiga de la vida y de lo mejor? Parece que una pregunta se nos trabase en la lengua sin querer expresarse: ¿podríamos permanecer conscientemente en la falsedad? o, si tuviéramos que hacerlo, ¿no sería preferible la muerte? Porque ya no hay un deber; la moral, en la medida en que era un deber, está aniquilada por nuestra forma de considerar las cosas, de la misma manera que lo está la religión.
DE HUMANO DEMASIADO HUMANO
Quienes somos generosos y ricos de espíritu parecemos pozos al costado del camino, damos a todos de beber pero no podemos impedir que nos arrojen sus inmundicias. No obstante, somos muy profundos y siempre podremos mandar al fondo lo que nos arrojan y volver a ser transparentes.
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