La lejanía de
todo aquello que ‘conocía’, de todo lo que consideraba ‘mío’, de lo que me
brindaba ‘seguridad’ me ha dado la posibilidad de saber lo que es vivir
momentos al máximo del entusiasmo, de convivir sin límites, ni prejuicios; de
aprender de quien en otro momento hubiese considerado menos experimentado; de
reírme sin causa y llorar también cuando estoy alegre….Algo dentro de mí, es
más fuerte…heridas que finalmente cerraron y razones para seguir caminando
sobran. De repente vuelven sueños que había olvidado y nuevos retos que me
llenan de ganas de sonreír sólo al imaginarlos. Si algo resume lo bueno o lo
malo de esta etapa es: Gracias.