Porque somos un país de ‘murmullos’, no de voces.
Un país que se queja en voz baja; que teme continuamente la condena y la exclusión, que sobrevive en el miedo y se olvidó que merece algo mejor; que por un lado oculta sus opiniones y por otro se acostumbró a callar; que piensa que el silencio le da ‘oportunidades’ y el ‘abstenerse de tomar posiciones’ le dará bienestar…
Porque somos un país de opositores que no se concentra en ‘proponer y concretar’.
Un país que sólo sabe frenar, detener y oponerse porque no sabe cuál es la meta que quiere alcanzar, que se pierde en las críticas sin saber ‘actuar’; que no entiende que su obligación es luchar y ser eficaz, sea cual sea su posición en la sociedad…
Porque somos un país de conformes que no sabe por qué debe ‘reclamar’.
Un país que vive de cola en cola por artículos de primera necesidad y es feliz cuando le permiten llevarse uno o dos kilos de ‘algo’ como si fuera regalado; una cola por gasolina, otra para ‘pedir dolares’ como si no supiéramos que los vamos a ‘pagar’; porque vemos como expropian propiedades a nuestros vecinos y creemos que no pasará con los demás, o si somos los expropiados tratamos de ´negociar’; negociamos con ladrones para que nos devuelvan nuestros carros y con un gobierno que sin fundamentos nos viene a expropiar. Vivimos en un continuo ‘por lo menos no perdimos ésto…, por lo menos todavía tenemos aquello…, por lo menos…’ , por lo menos ¿qué?, por lo menos ¿estamos vivos todavía?.
Nuestros derechos fundamentales a concesión del gobierno, como si la libertad y el derecho a elegir estuviesen en venta y el pago sea un kilo de leche, pollo, azúcar y aceite…